Cuando se habla de matemáticas, la discusión suele centrarse en notas, pruebas y resultados académicos. Sin embargo, especialistas advierten que las dificultades en esta área pueden tener consecuencias más profundas, afectando habilidades esenciales para desenvolverse en la vida cotidiana, los estudios y el futuro laboral. María Jesús Forteza, especialista de Ziemax, explica que las matemáticas no deben entenderse únicamente como la capacidad de resolver operaciones o aplicar fórmulas, sino como una herramienta para desarrollar competencias asociadas al pensamiento crítico. “Las matemáticas constituyen una oportunidad para desarrollar habilidades fundamentales como analizar información, identificar patrones, evaluar alternativas y fundamentar decisiones”, señala. Según la experta, uno de los principales desafíos que enfrentan hoy los estudiantes es la diferencia entre ejecutar procedimientos aprendidos y comprender realmente cómo abordar una situación nueva. En muchos casos, los alumnos logran resolver ejercicios conocidos, pero presentan dificultades cuando deben analizar un problema, seleccionar estrategias o justificar sus respuestas. “Existe una brecha entre aplicar una fórmula y comprender cuándo, cómo y por qué utilizarla”, afirma. Esta situación responde a diversos factores. Entre ellos, las interrupciones de aprendizaje acumuladas durante los últimos años, la disminución de espacios para desarrollar razonamiento profundo y modelos educativos que históricamente han privilegiado la respuesta correcta por sobre los procesos de análisis, reflexión y argumentación. A ello se suma un aspecto menos visible, pero igualmente relevante: el componente emocional del aprendizaje. Resolver problemas implica enfrentarse a la incertidumbre, equivocarse y perseverar frente a la dificultad. Cuando los estudiantes no cuentan con herramientas para gestionar la frustración, es más probable que abandonen rápidamente los desafíos o eviten situaciones que consideran complejas. “Resulta fundamental considerar la confianza en las propias capacidades, la disposición a equivocarse y la perseverancia frente a los desafíos, porque son elementos tan relevantes como los contenidos matemáticos mismos”, sostiene Forteza. Diversos organismos internacionales han advertido que las brechas en razonamiento matemático pueden impactar el desarrollo de competencias fundamentales para el siglo XXI, entre ellas el pensamiento crítico, la creatividad y la capacidad de resolver situaciones nuevas. Frente a este escenario, los expertos coinciden en que el desafío no pasa únicamente por reforzar contenidos, sino por transformar la forma en que se enseñan las matemáticas. Para ello, recomiendan generar oportunidades sistemáticas para que los estudiantes expliquen sus ideas, comparen estrategias, analicen errores y enfrenten desafíos que no tengan una única respuesta posible. Asimismo, destacan la importancia de vincular los aprendizajes con situaciones reales y cercanas a su experiencia, favoreciendo una comprensión más profunda y significativa. “La argumentación debe ocupar un lugar central dentro de la enseñanza. No basta con que un estudiante llegue a una respuesta; es igualmente importante que pueda explicar cómo llegó a ella, qué elementos consideró y por qué tomó determinadas decisiones”, explica la especialista. Preguntas tan simples como “¿cómo llegaste a ese resultado?”, “¿qué observaste para resolverlo?” o “¿por qué elegiste esa estrategia?” permiten desarrollar habilidades de reflexión sobre el propio proceso de aprendizaje y fortalecer el razonamiento. “La evidencia muestra que las metodologías centradas en la resolución de problemas, la metacognición y la discusión matemática permiten mejorar significativamente el razonamiento y la comprensión profunda de los conceptos. Más que enseñar únicamente procedimientos, el desafío actual es enseñar a pensar matemáticamente”, concluye Forteza. Fuente: Publimetro
El miércoles 1 de abril, se publicó en el Diario Oficial la Ley de Convivencia Escolar, la cual permitirá que los establecimientos educacionales implementen recursos tecnológicos para la identificación o detección de armas, como por ejemplo un detector de metales. Esta medida surge tras el trágico incidente ocurrido en el Instituto Obispo Silva Lezaeta de Calama, donde un estudiante de cuarto medio ingresó con armas blancas e implementos incendiarios, resultando en la muerte de una inspectora y el ataque a otras cuatro personas, incluyendo estudiantes. En el artículo 10 de la legislación se establece que los sostenedores de los colegios podrán implementar estos recursos tecnológicos previo acuerdo con el Consejo Escolar o la comunidad educativa. Esto con el fin de identificar elementos que representen un riesgo para la vida o integridad física de quienes forman parte de la comunidad educativa, en cumplimiento con la ley N° 21.659 sobre seguridad privada. Sin embargo, se especifica que estos recursos tecnológicos solo podrán ser instalados si existen fundamentos que justifiquen su uso como medida proporcional y necesaria para prevenir delitos en el establecimiento. Además, se establece la necesidad de crear un protocolo interno que regule el uso de estos recursos, garantizando el respeto al derecho a la igualdad, no discriminación arbitraria, vida privada y honra, así como al interés superior del niño, niña y adolescente. Se enfatiza también en la importancia de considerar la perspectiva de género en su implementación sin interferir con las actividades escolares habituales. Este protocolo debe ser aprobado por la Subsecretaría de Educación para asegurar que resguarde los principios y derechos mencionados anteriormente y sea compatible con el funcionamiento normal del establecimiento. Se destaca que se requerirá un informe técnico del Ministerio de Seguridad Pública para evaluar la proporcionalidad, necesidad e idoneidad de los recursos tecnológicos contemplados antes de su implementación. Finalmente, se menciona que todos los aspectos relacionados con este artículo serán regulados mediante un reglamento dictado por el Ministerio de Educación y suscrito también por el Ministerio de Seguridad Pública. Fuente: Publimetro
Cuando se habla de matemáticas, la discusión suele centrarse en notas, pruebas y resultados académicos. Sin embargo, especialistas advierten que las dificultades en esta área pueden tener consecuencias más profundas, afectando habilidades esenciales para desenvolverse en la vida cotidiana, los estudios y el futuro laboral. María Jesús Forteza, especialista de Ziemax, explica que las matemáticas no deben entenderse únicamente como la capacidad de resolver operaciones o aplicar fórmulas, sino como una herramienta para desarrollar competencias asociadas al pensamiento crítico. “Las matemáticas constituyen una oportunidad para desarrollar habilidades fundamentales como analizar información, identificar patrones, evaluar alternativas y fundamentar decisiones”, señala. Según la experta, uno de los principales desafíos que enfrentan hoy los estudiantes es la diferencia entre ejecutar procedimientos aprendidos y comprender realmente cómo abordar una situación nueva. En muchos casos, los alumnos logran resolver ejercicios conocidos, pero presentan dificultades cuando deben analizar un problema, seleccionar estrategias o justificar sus respuestas. “Existe una brecha entre aplicar una fórmula y comprender cuándo, cómo y por qué utilizarla”, afirma. Esta situación responde a diversos factores. Entre ellos, las interrupciones de aprendizaje acumuladas durante los últimos años, la disminución de espacios para desarrollar razonamiento profundo y modelos educativos que históricamente han privilegiado la respuesta correcta por sobre los procesos de análisis, reflexión y argumentación. A ello se suma un aspecto menos visible, pero igualmente relevante: el componente emocional del aprendizaje. Resolver problemas implica enfrentarse a la incertidumbre, equivocarse y perseverar frente a la dificultad. Cuando los estudiantes no cuentan con herramientas para gestionar la frustración, es más probable que abandonen rápidamente los desafíos o eviten situaciones que consideran complejas. “Resulta fundamental considerar la confianza en las propias capacidades, la disposición a equivocarse y la perseverancia frente a los desafíos, porque son elementos tan relevantes como los contenidos matemáticos mismos”, sostiene Forteza. Diversos organismos internacionales han advertido que las brechas en razonamiento matemático pueden impactar el desarrollo de competencias fundamentales para el siglo XXI, entre ellas el pensamiento crítico, la creatividad y la capacidad de resolver situaciones nuevas. Frente a este escenario, los expertos coinciden en que el desafío no pasa únicamente por reforzar contenidos, sino por transformar la forma en que se enseñan las matemáticas. Para ello, recomiendan generar oportunidades sistemáticas para que los estudiantes expliquen sus ideas, comparen estrategias, analicen errores y enfrenten desafíos que no tengan una única respuesta posible. Asimismo, destacan la importancia de vincular los aprendizajes con situaciones reales y cercanas a su experiencia, favoreciendo una comprensión más profunda y significativa. “La argumentación debe ocupar un lugar central dentro de la enseñanza. No basta con que un estudiante llegue a una respuesta; es igualmente importante que pueda explicar cómo llegó a ella, qué elementos consideró y por qué tomó determinadas decisiones”, explica la especialista. Preguntas tan simples como “¿cómo llegaste a ese resultado?”, “¿qué observaste para resolverlo?” o “¿por qué elegiste esa estrategia?” permiten desarrollar habilidades de reflexión sobre el propio proceso de aprendizaje y fortalecer el razonamiento. “La evidencia muestra que las metodologías centradas en la resolución de problemas, la metacognición y la discusión matemática permiten mejorar significativamente el razonamiento y la comprensión profunda de los conceptos. Más que enseñar únicamente procedimientos, el desafío actual es enseñar a pensar matemáticamente”, concluye Forteza. Fuente: Publimetro
El miércoles 1 de abril, se publicó en el Diario Oficial la Ley de Convivencia Escolar, la cual permitirá que los establecimientos educacionales implementen recursos tecnológicos para la identificación o detección de armas, como por ejemplo un detector de metales. Esta medida surge tras el trágico incidente ocurrido en el Instituto Obispo Silva Lezaeta de Calama, donde un estudiante de cuarto medio ingresó con armas blancas e implementos incendiarios, resultando en la muerte de una inspectora y el ataque a otras cuatro personas, incluyendo estudiantes. En el artículo 10 de la legislación se establece que los sostenedores de los colegios podrán implementar estos recursos tecnológicos previo acuerdo con el Consejo Escolar o la comunidad educativa. Esto con el fin de identificar elementos que representen un riesgo para la vida o integridad física de quienes forman parte de la comunidad educativa, en cumplimiento con la ley N° 21.659 sobre seguridad privada. Sin embargo, se especifica que estos recursos tecnológicos solo podrán ser instalados si existen fundamentos que justifiquen su uso como medida proporcional y necesaria para prevenir delitos en el establecimiento. Además, se establece la necesidad de crear un protocolo interno que regule el uso de estos recursos, garantizando el respeto al derecho a la igualdad, no discriminación arbitraria, vida privada y honra, así como al interés superior del niño, niña y adolescente. Se enfatiza también en la importancia de considerar la perspectiva de género en su implementación sin interferir con las actividades escolares habituales. Este protocolo debe ser aprobado por la Subsecretaría de Educación para asegurar que resguarde los principios y derechos mencionados anteriormente y sea compatible con el funcionamiento normal del establecimiento. Se destaca que se requerirá un informe técnico del Ministerio de Seguridad Pública para evaluar la proporcionalidad, necesidad e idoneidad de los recursos tecnológicos contemplados antes de su implementación. Finalmente, se menciona que todos los aspectos relacionados con este artículo serán regulados mediante un reglamento dictado por el Ministerio de Educación y suscrito también por el Ministerio de Seguridad Pública. Fuente: Publimetro