El encuentro, organizado por Grupo Cetep y realizado en el Centro de Extensión UC, convocó a profesionales, educadores y familias, quienes participaron activamente en las exposiciones y mesas redondas centradas en el bienestar emocional de niños, niñas y adolescentes. Durante la jornada, los expertos coincidieron en que Chile enfrenta un escenario crítico en salud mental infanto-juvenil, marcado por el aumento de la ansiedad, la depresión y problemas conductuales. En ese contexto, la Dra. Mariana Labbé, speaker del seminario, psiquiatra y directora médica de Clínica MirAndes Manquehue, advirtió que “estamos frente a una generación con más estímulos que herramientas para gestionarlos”, enfatizando la necesidad de intervenir de manera oportuna. Uno de los focos principales del seminario fue el impacto de las pantallas en el desarrollo emocional en donde la Dra. Katerina Sommer profundizó en cómo la sobreexposición digital influye en el cerebro en desarrollo, mientras que el doctor en Psicología Felipe Lecannelier abordó el rol de la adversidad en la infancia. Por su parte, Arnaldo Canales destacó la urgencia de avanzar en educación emocional como una herramienta clave dentro del sistema educativo. En esta misma línea, la Dra. Macarena Gálvez, psiquiatra de Grupo Cetep abordó el rol de la arteterapia en la salud mental, relevando su aporte como herramienta complementaria para la expresión emocional y el bienestar psicológico. El encuentro concluyó con un llamado transversal a avanzar desde el diagnóstico hacia acciones concretas, integrando a la familia, la escuela y las políticas públicas como pilares clave para enfrentar esta crisis. Desde la organización, la Dra. Claudia Barrera, médico psiquiatra y CEO de Grupo Cetep, valoró la convocatoria: “Estamos muy felices con la alta participación y el interés por abordar esta temática. Este seminario refleja una realidad urgente: uno de cada tres niños y adolescentes presenta problemas de salud mental. Pero también demuestra que existe una necesidad concreta de orientación y apoyo. El desafío ahora es que podamos salir con herramientas prácticas que permitan a familias, educadores y comunidades enfrentar esta crisis de manera oportuna”.
El mediocampista Javier Araya, jugador del Rangers de Talca, ha tomado la decisión de retirarse temporalmente del fútbol profesional a sus 20 años debido a un cuadro de depresión. Esta noticia, comunicada a través de sus redes sociales, ha generado preocupación tanto en el club como en los seguidores rojinegros. “Les quería dar una noticia familia rojinegra, estoy combatiendo una depresión, pasándola mal. Les quería comentar que ya no seguiré jugando, espero algún día nos podamos encontrar”, expresó Araya en una historia de Instagram que luego eliminó. A pesar de la brevedad del mensaje, ha encendido las alarmas sobre su estado emocional. Araya, quien ha participado en cuatro partidos durante la temporada 2026 y acumula un total de 49 encuentros con el equipo talquino, se había destacado como una promesa joven en el plantel. Sin embargo, su rendimiento y continuidad se habían visto afectados en los primeros meses del año. Desde la dirigencia del club, el gerente general Daniel Mejías se refirió a la situación con preocupación: “Para nosotros es una situación muy lamentable. Javier es parte importante de nuestro patrimonio, no sólo deportivo, también humano”. Además, destacó el apoyo constante que han brindado al jugador: “Durante este tiempo hemos estado muy cerca de él apoyando en distintas instancias y a todo nivel. Es evidente que lo necesitamos más que nunca en la cancha, pero nuestra principal preocupación es la persona”. El inicio de temporada de Araya estuvo marcado por dificultades, presentando licencias médicas que lo dejaron fuera de la pretemporada y generando dudas sobre su futuro profesional. A pesar de su regreso progresivo al equipo y su participación en varios partidos recientes, volvió a quedar fuera de las convocatorias previas. Mientras tanto, el Rangers se prepara para enfrentar a Deportes Temuco en la novena jornada del campeonato de ascenso. El partido está programado para este sábado 25 de abril a las 20:30 horas en el estadio Germán Becker. Fuente: Publimetro Deportes
Este sábado se concreto el cambio al horario de invierno, retrasando los relojes en una hora. Aunque para muchos adultos puede parecer un ajuste menor, en las familias con niños este tipo de modificaciones suele vivirse de forma distinta. En medio de rutinas escolares, horarios exigentes y cansancio acumulado, cualquier alteración puede impactar más de lo esperado en el día a día. En la infancia, los horarios no son solo organización: son parte de la estabilidad emocional. Dormir, comer y realizar actividades a horas predecibles ayuda a los niños a sentirse seguros y a regular mejor su energía y sus emociones. Por eso, cuando estos ritmos cambian, incluso levemente, el proceso de adaptación puede ser más desafiante.“ Los niños no siempre logran expresar que están cansados o desajustados. Muchas veces lo que aparece es irritabilidad, mayor sensibilidad o conductas que los adultos interpretan como ‘desobediencia’, cuando en realidad hay un malestar detrás ”, explica la Dra. Labbé, psiquiatra infanto juvenil y directora médica de Clínica MirAndes Manquehue. Durante los primeros días tras el cambio de hora, es esperable observar dificultades para conciliar el sueño, despertares nocturnos o mayor somnolencia durante el día. A esto se pueden sumar cambios en el ánimo, como mayor frustración, llanto fácil o menor tolerancia a los cambios. “ También puede haber un impacto en la atención y en la capacidad de concentración, lo que a veces se traduce en un peor rendimiento escolar o mayor inquietud en clases, especialmente en los primeros días”, agrega la especialista. El impacto no es igual para todos. Niños más pequeños, aquellos con rutinas muy estructuradas o con dificultades previas de sueño pueden requerir más tiempo para adaptarse. Asimismo, en niños dentro del espectro autista, donde la predictibilidad es clave, estos cambios pueden generar mayor desregulación emocional o conductual. “ En estos casos, anticipar lo que va a pasar, explicar los cambios con tiempo y acompañar con mayor contención puede marcar una gran diferencia en cómo los niños enfrentan la transición ”, señala la Dra. Labbé. Frente a este escenario, los especialistas recomiendan facilitar la adaptación con medidas simples: mantener horarios consistentes, reducir la exposición a pantallas antes de dormir, y aprovechar la luz natural durante la mañana para ayudar a regular el ciclo de sueño. “ Más que hacer cambios bruscos, lo ideal es ajustar las rutinas de forma gradual y sostener hábitos que den seguridad. La repetición y la consistencia son clave para que los niños logren adaptarse ”, explica. Si bien la mayoría de los niños se ajusta en pocos días, es importante estar atentos a ciertas señales. Cuando las dificultades para dormir se prolongan, el cansancio es persistente o los cambios en el ánimo afectan el funcionamiento diario, puede ser necesario consultar. “ Un buen indicador es observar si el niño logra recuperar su energía y su ánimo habitual con el paso de los días. Si eso no ocurre, o si el malestar va en aumento, es importante pedir orientación profesional”, advierte la psiquiatra. En un escenario donde el descanso es fundamental para el desarrollo, este cambio de hora también puede ser una oportunidad para mirar las rutinas familiares con mayor atención. Acompañar, anticipar y ajustar las expectativas durante estos días puede ayudar a que la transición sea más amable, tanto para los niños como para sus cuidadores.
La ansiedad es uno de los problemas de salud mental más frecuentes a nivel mundial. Dentro de este espectro, el trastorno de ansiedad social se manifiesta como un miedo intenso a situaciones en las que la persona siente que puede ser evaluada o juzgada, como hablar frente a otras personas. Con el objetivo de explorar nuevas herramientas terapéuticas, investigadores del Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile investigaron cómo se aprende y mantiene este miedo, y evaluaron un protocolo de terapia de exposición apoyado con realidad virtual. El estudio, publicado en la revista Behavioral Psychology/Psicología Conductual, mostró que esta estrategia puede aumentar la confianza al hablar en público y disminuir las auto verbalizaciones negativas, es decir, los pensamientos críticos que surgen al enfrentar estas situaciones. «La idea es exponer a los pacientes a un entorno controlado donde puedan enfrentar el miedo. Eso permite una exposición más gradual; el terapeuta puede personalizar los entornos y, al ser controlado, puede hacerse más llevadero y más fácil de aplicar», señala Matías Silva, psicólogo integrante del equipo. Exposición al miedo en entornos virtuales La terapia de exposición es una de las estrategias con mayor respaldo científico para tratar trastornos de ansiedad. Consiste en que la persona enfrente gradualmente aquello que teme, en condiciones controladas y seguras. «La exposición implica confrontar repetidamente el estímulo temido, pero en ausencia de una amenaza real «, explica la académica Vanetza Estela Quezada Scholz, quien lideró el estudio. En el caso del miedo a hablar en público, recrear estas situaciones en una consulta puede ser complejo. Por eso, la realidad virtual permite simular distintos escenarios y ajustar variables como el tamaño de la audiencia o las reacciones del público. Resultados del ensayo piloto Los participantes realizaron entre siete y ocho sesiones de tratamiento, organizadas en módulos que incluían psicoeducación sobre la ansiedad, trabajo en flexibilidad cognitiva, exposición en realidad virtual y un cierre orientado a consolidar herramientas. Durante las sesiones se utilizaron cinco escenarios virtuales, que iban desde espacios pequeños como oficinas hasta auditorios con mayor público, las exposiciones no superaban los 30 minutos por sesión. Uno de los aspectos evaluados fue el cambio en las auto verbalizaciones negativas, es decir, el diálogo interno que aparece cuando una persona enfrenta una situación temida. «Cuando el cerebro aprende que hablar frente a otras personas es peligroso, la persona empieza a evitar. A corto plazo eso alivia, pero a largo plazo mantiene el miedo», explica Silva. Los resultados mostraron señales de disminución de estos pensamientos y un aumento de la confianza para hablar en público. «Este es un estudio piloto. No es definitivo, pero sí muy prometedor «, agrega el investigador. Desafíos para su implementación Pese a sus ventajas, la aplicación clínica de realidad virtual aún enfrenta algunas barreras en Chile y Latinoamérica. «Es muy difícil encontrar un buen software en español que permita abarcar una amplia variedad de situaciones de exposición», explica la Dra. Quezada. A esto se suman los costos de las licencias, que pueden superar los mil dólares anuales. Sin embargo, el equipo plantea que esta línea de investigación también podría avanzar hacia intervenciones más accesibles, que en el futuro puedan implementarse en pantallas u otros dispositivos, ampliando su alcance en tratamientos de salud mental.
Un estudio internacional, liderado por el Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral (BrainLat) de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), reveló que el entrenamiento de fuerza es capaz de revertir el envejecimiento cerebral entre 1,4 y 2,3 años. El hallazgo, publicado en la revista GeroScience, desafía la noción de que solo el ejercicio aeróbico beneficia al sistema nervioso. Mediante el uso de neuroimágenes y modelos de inteligencia artificial conocidos como « relojes cerebrales «, los científicos analizaron a 309 adultos mayores sometidos a un año de entrenamiento supervisado. Los resultados arrojaron que el ejercicio de resistencia no solo mejora la condición física, sino que rejuvenece la conectividad neuronal de forma global. A diferencia de las personas con hábitos sedentarios, quienes integraron rutinas de pesas y resistencia en su día a día mostraron un fortalecimientoen la corteza prefrontal. Esta zona es fundamental para el capital cerebral, ya que coordina funciones ejecutivas como la memoria de trabajo y la capacidad de tomar decisiones complejas. «Del mismo modo que la demencia acelera el envejecimiento cerebral, el ejercicio podría retrasarlo «, explica Agustín Ibáñez, director de BrainLat UAI y uno de los líderes del trabajo. Para el experto, este descubrimiento abre una ventana de oportunidad para diseñar políticas públicas que promuevan la salud mental a través del cuerpo. Además, la investigación determinó que los beneficios no son efímeros; las evaluaciones realizadas un año después de finalizar el programa demostraron que la «juventud» recuperada por el cerebro persistía en el tiempo. Fuerza muscular como biomarcador de salud mental El estudio comparó dos niveles de intensidad: un entrenamiento de alta resistencia (HRT) y uno de intensidad moderada (MIT). Sorprendentemente, ambos grupos lograron reducir su edad cerebral de manera similar. Esto sugiere que no es necesario ser un atleta de alto rendimiento para obtener resultados; incluso dosis moderadas de ejercicio de fuerza generan beneficios biológicos medibles. Un dato clave del informe es la correlación directa entre la fuerza física y la integridad del sistema nervioso central. Los científicos detectaron que a mayor aumento de la fuerza muscular, menor es la brecha de edad cerebral. Este vínculo posiciona a la salud musculoesquelética como un biomarcador esencial para predecir el estado del cerebro. Para los autores, el mensaje es el siguiente: el entrenamiento de resistencia no es solo una cuestión de estética o salud física, sino una herramienta de prevención clave para proteger el cerebro en la vejez.
El encuentro, organizado por Grupo Cetep y realizado en el Centro de Extensión UC, convocó a profesionales, educadores y familias, quienes participaron activamente en las exposiciones y mesas redondas centradas en el bienestar emocional de niños, niñas y adolescentes. Durante la jornada, los expertos coincidieron en que Chile enfrenta un escenario crítico en salud mental infanto-juvenil, marcado por el aumento de la ansiedad, la depresión y problemas conductuales. En ese contexto, la Dra. Mariana Labbé, speaker del seminario, psiquiatra y directora médica de Clínica MirAndes Manquehue, advirtió que “estamos frente a una generación con más estímulos que herramientas para gestionarlos”, enfatizando la necesidad de intervenir de manera oportuna. Uno de los focos principales del seminario fue el impacto de las pantallas en el desarrollo emocional en donde la Dra. Katerina Sommer profundizó en cómo la sobreexposición digital influye en el cerebro en desarrollo, mientras que el doctor en Psicología Felipe Lecannelier abordó el rol de la adversidad en la infancia. Por su parte, Arnaldo Canales destacó la urgencia de avanzar en educación emocional como una herramienta clave dentro del sistema educativo. En esta misma línea, la Dra. Macarena Gálvez, psiquiatra de Grupo Cetep abordó el rol de la arteterapia en la salud mental, relevando su aporte como herramienta complementaria para la expresión emocional y el bienestar psicológico. El encuentro concluyó con un llamado transversal a avanzar desde el diagnóstico hacia acciones concretas, integrando a la familia, la escuela y las políticas públicas como pilares clave para enfrentar esta crisis. Desde la organización, la Dra. Claudia Barrera, médico psiquiatra y CEO de Grupo Cetep, valoró la convocatoria: “Estamos muy felices con la alta participación y el interés por abordar esta temática. Este seminario refleja una realidad urgente: uno de cada tres niños y adolescentes presenta problemas de salud mental. Pero también demuestra que existe una necesidad concreta de orientación y apoyo. El desafío ahora es que podamos salir con herramientas prácticas que permitan a familias, educadores y comunidades enfrentar esta crisis de manera oportuna”.
El mediocampista Javier Araya, jugador del Rangers de Talca, ha tomado la decisión de retirarse temporalmente del fútbol profesional a sus 20 años debido a un cuadro de depresión. Esta noticia, comunicada a través de sus redes sociales, ha generado preocupación tanto en el club como en los seguidores rojinegros. “Les quería dar una noticia familia rojinegra, estoy combatiendo una depresión, pasándola mal. Les quería comentar que ya no seguiré jugando, espero algún día nos podamos encontrar”, expresó Araya en una historia de Instagram que luego eliminó. A pesar de la brevedad del mensaje, ha encendido las alarmas sobre su estado emocional. Araya, quien ha participado en cuatro partidos durante la temporada 2026 y acumula un total de 49 encuentros con el equipo talquino, se había destacado como una promesa joven en el plantel. Sin embargo, su rendimiento y continuidad se habían visto afectados en los primeros meses del año. Desde la dirigencia del club, el gerente general Daniel Mejías se refirió a la situación con preocupación: “Para nosotros es una situación muy lamentable. Javier es parte importante de nuestro patrimonio, no sólo deportivo, también humano”. Además, destacó el apoyo constante que han brindado al jugador: “Durante este tiempo hemos estado muy cerca de él apoyando en distintas instancias y a todo nivel. Es evidente que lo necesitamos más que nunca en la cancha, pero nuestra principal preocupación es la persona”. El inicio de temporada de Araya estuvo marcado por dificultades, presentando licencias médicas que lo dejaron fuera de la pretemporada y generando dudas sobre su futuro profesional. A pesar de su regreso progresivo al equipo y su participación en varios partidos recientes, volvió a quedar fuera de las convocatorias previas. Mientras tanto, el Rangers se prepara para enfrentar a Deportes Temuco en la novena jornada del campeonato de ascenso. El partido está programado para este sábado 25 de abril a las 20:30 horas en el estadio Germán Becker. Fuente: Publimetro Deportes
Este sábado se concreto el cambio al horario de invierno, retrasando los relojes en una hora. Aunque para muchos adultos puede parecer un ajuste menor, en las familias con niños este tipo de modificaciones suele vivirse de forma distinta. En medio de rutinas escolares, horarios exigentes y cansancio acumulado, cualquier alteración puede impactar más de lo esperado en el día a día. En la infancia, los horarios no son solo organización: son parte de la estabilidad emocional. Dormir, comer y realizar actividades a horas predecibles ayuda a los niños a sentirse seguros y a regular mejor su energía y sus emociones. Por eso, cuando estos ritmos cambian, incluso levemente, el proceso de adaptación puede ser más desafiante.“ Los niños no siempre logran expresar que están cansados o desajustados. Muchas veces lo que aparece es irritabilidad, mayor sensibilidad o conductas que los adultos interpretan como ‘desobediencia’, cuando en realidad hay un malestar detrás ”, explica la Dra. Labbé, psiquiatra infanto juvenil y directora médica de Clínica MirAndes Manquehue. Durante los primeros días tras el cambio de hora, es esperable observar dificultades para conciliar el sueño, despertares nocturnos o mayor somnolencia durante el día. A esto se pueden sumar cambios en el ánimo, como mayor frustración, llanto fácil o menor tolerancia a los cambios. “ También puede haber un impacto en la atención y en la capacidad de concentración, lo que a veces se traduce en un peor rendimiento escolar o mayor inquietud en clases, especialmente en los primeros días”, agrega la especialista. El impacto no es igual para todos. Niños más pequeños, aquellos con rutinas muy estructuradas o con dificultades previas de sueño pueden requerir más tiempo para adaptarse. Asimismo, en niños dentro del espectro autista, donde la predictibilidad es clave, estos cambios pueden generar mayor desregulación emocional o conductual. “ En estos casos, anticipar lo que va a pasar, explicar los cambios con tiempo y acompañar con mayor contención puede marcar una gran diferencia en cómo los niños enfrentan la transición ”, señala la Dra. Labbé. Frente a este escenario, los especialistas recomiendan facilitar la adaptación con medidas simples: mantener horarios consistentes, reducir la exposición a pantallas antes de dormir, y aprovechar la luz natural durante la mañana para ayudar a regular el ciclo de sueño. “ Más que hacer cambios bruscos, lo ideal es ajustar las rutinas de forma gradual y sostener hábitos que den seguridad. La repetición y la consistencia son clave para que los niños logren adaptarse ”, explica. Si bien la mayoría de los niños se ajusta en pocos días, es importante estar atentos a ciertas señales. Cuando las dificultades para dormir se prolongan, el cansancio es persistente o los cambios en el ánimo afectan el funcionamiento diario, puede ser necesario consultar. “ Un buen indicador es observar si el niño logra recuperar su energía y su ánimo habitual con el paso de los días. Si eso no ocurre, o si el malestar va en aumento, es importante pedir orientación profesional”, advierte la psiquiatra. En un escenario donde el descanso es fundamental para el desarrollo, este cambio de hora también puede ser una oportunidad para mirar las rutinas familiares con mayor atención. Acompañar, anticipar y ajustar las expectativas durante estos días puede ayudar a que la transición sea más amable, tanto para los niños como para sus cuidadores.
La ansiedad es uno de los problemas de salud mental más frecuentes a nivel mundial. Dentro de este espectro, el trastorno de ansiedad social se manifiesta como un miedo intenso a situaciones en las que la persona siente que puede ser evaluada o juzgada, como hablar frente a otras personas. Con el objetivo de explorar nuevas herramientas terapéuticas, investigadores del Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile investigaron cómo se aprende y mantiene este miedo, y evaluaron un protocolo de terapia de exposición apoyado con realidad virtual. El estudio, publicado en la revista Behavioral Psychology/Psicología Conductual, mostró que esta estrategia puede aumentar la confianza al hablar en público y disminuir las auto verbalizaciones negativas, es decir, los pensamientos críticos que surgen al enfrentar estas situaciones. «La idea es exponer a los pacientes a un entorno controlado donde puedan enfrentar el miedo. Eso permite una exposición más gradual; el terapeuta puede personalizar los entornos y, al ser controlado, puede hacerse más llevadero y más fácil de aplicar», señala Matías Silva, psicólogo integrante del equipo. Exposición al miedo en entornos virtuales La terapia de exposición es una de las estrategias con mayor respaldo científico para tratar trastornos de ansiedad. Consiste en que la persona enfrente gradualmente aquello que teme, en condiciones controladas y seguras. «La exposición implica confrontar repetidamente el estímulo temido, pero en ausencia de una amenaza real «, explica la académica Vanetza Estela Quezada Scholz, quien lideró el estudio. En el caso del miedo a hablar en público, recrear estas situaciones en una consulta puede ser complejo. Por eso, la realidad virtual permite simular distintos escenarios y ajustar variables como el tamaño de la audiencia o las reacciones del público. Resultados del ensayo piloto Los participantes realizaron entre siete y ocho sesiones de tratamiento, organizadas en módulos que incluían psicoeducación sobre la ansiedad, trabajo en flexibilidad cognitiva, exposición en realidad virtual y un cierre orientado a consolidar herramientas. Durante las sesiones se utilizaron cinco escenarios virtuales, que iban desde espacios pequeños como oficinas hasta auditorios con mayor público, las exposiciones no superaban los 30 minutos por sesión. Uno de los aspectos evaluados fue el cambio en las auto verbalizaciones negativas, es decir, el diálogo interno que aparece cuando una persona enfrenta una situación temida. «Cuando el cerebro aprende que hablar frente a otras personas es peligroso, la persona empieza a evitar. A corto plazo eso alivia, pero a largo plazo mantiene el miedo», explica Silva. Los resultados mostraron señales de disminución de estos pensamientos y un aumento de la confianza para hablar en público. «Este es un estudio piloto. No es definitivo, pero sí muy prometedor «, agrega el investigador. Desafíos para su implementación Pese a sus ventajas, la aplicación clínica de realidad virtual aún enfrenta algunas barreras en Chile y Latinoamérica. «Es muy difícil encontrar un buen software en español que permita abarcar una amplia variedad de situaciones de exposición», explica la Dra. Quezada. A esto se suman los costos de las licencias, que pueden superar los mil dólares anuales. Sin embargo, el equipo plantea que esta línea de investigación también podría avanzar hacia intervenciones más accesibles, que en el futuro puedan implementarse en pantallas u otros dispositivos, ampliando su alcance en tratamientos de salud mental.
Un estudio internacional, liderado por el Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral (BrainLat) de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), reveló que el entrenamiento de fuerza es capaz de revertir el envejecimiento cerebral entre 1,4 y 2,3 años. El hallazgo, publicado en la revista GeroScience, desafía la noción de que solo el ejercicio aeróbico beneficia al sistema nervioso. Mediante el uso de neuroimágenes y modelos de inteligencia artificial conocidos como « relojes cerebrales «, los científicos analizaron a 309 adultos mayores sometidos a un año de entrenamiento supervisado. Los resultados arrojaron que el ejercicio de resistencia no solo mejora la condición física, sino que rejuvenece la conectividad neuronal de forma global. A diferencia de las personas con hábitos sedentarios, quienes integraron rutinas de pesas y resistencia en su día a día mostraron un fortalecimientoen la corteza prefrontal. Esta zona es fundamental para el capital cerebral, ya que coordina funciones ejecutivas como la memoria de trabajo y la capacidad de tomar decisiones complejas. «Del mismo modo que la demencia acelera el envejecimiento cerebral, el ejercicio podría retrasarlo «, explica Agustín Ibáñez, director de BrainLat UAI y uno de los líderes del trabajo. Para el experto, este descubrimiento abre una ventana de oportunidad para diseñar políticas públicas que promuevan la salud mental a través del cuerpo. Además, la investigación determinó que los beneficios no son efímeros; las evaluaciones realizadas un año después de finalizar el programa demostraron que la «juventud» recuperada por el cerebro persistía en el tiempo. Fuerza muscular como biomarcador de salud mental El estudio comparó dos niveles de intensidad: un entrenamiento de alta resistencia (HRT) y uno de intensidad moderada (MIT). Sorprendentemente, ambos grupos lograron reducir su edad cerebral de manera similar. Esto sugiere que no es necesario ser un atleta de alto rendimiento para obtener resultados; incluso dosis moderadas de ejercicio de fuerza generan beneficios biológicos medibles. Un dato clave del informe es la correlación directa entre la fuerza física y la integridad del sistema nervioso central. Los científicos detectaron que a mayor aumento de la fuerza muscular, menor es la brecha de edad cerebral. Este vínculo posiciona a la salud musculoesquelética como un biomarcador esencial para predecir el estado del cerebro. Para los autores, el mensaje es el siguiente: el entrenamiento de resistencia no es solo una cuestión de estética o salud física, sino una herramienta de prevención clave para proteger el cerebro en la vejez.