Con el inicio del receso escolar de invierno, muchos trabajadores comienzan a planificar días de descanso junto a sus familias. En este contexto, expertos explican las principales dudas sobre el feriado legal y recuerdan que la Ley de Conciliación de la Vida Personal, Familiar y Laboral permite a padres, madres y cuidadores solicitar preferencia para hacer uso de sus vacaciones durante este período. Aunque en Chile los trabajadores no tienen “vacaciones de invierno” establecidas por ley, sí pueden hacer uso de su feriado legal durante este período. Además, la Ley de Conciliación de la Vida Personal, Familiar y Laboral contempla un derecho preferente para que padres, madres y cuidadores puedan solicitar vacaciones durante los períodos de receso escolar, siempre que cumplan con los requisitos establecidos. En ese contexto, especialistas laborales advierten que durante esta época suelen aumentar las dudas relacionadas con saldos de vacaciones, acumulación de días y planificación interna, especialmente entre quienes buscan compatibilizar trabajo, descanso y responsabilidades familiares. “Muchas veces los trabajadores saben que tienen derecho a vacaciones, pero no necesariamente conocen cómo se calculan, cuántos días tienen acumulados o qué ocurre si no los utilizan. En períodos como el receso escolar de invierno, estas dudas se vuelven más frecuentes, especialmente entre quienes necesitan organizarse con sus familias”, señala William Latorre, experto en materia laboral y Gerente de Personas de Rex+. Antes de solicitar días libres, el primer paso es verificar cuántos días hay disponibles. En términos generales, los trabajadores con más de un año de servicio tienen derecho a 15 días hábiles de feriado legal anual, con remuneración íntegra. Para efectos de este cálculo, los días hábiles se cuentan de lunes a viernes, ya que el sábado se considera inhábil, independiente de la jornada laboral. También es importante no confundir el receso escolar con vacaciones laborales automáticas. Las personas trabajadoras pueden solicitar su feriado legal durante este período y, en el caso de quienes tienen responsabilidades de cuidado, existe un derecho preferente para hacerlo durante las vacaciones escolares definidas por el Ministerio de Educación. Otro punto clave es la acumulación; las vacaciones pueden acumularse, pero no de forma indefinida: la normativa permite hasta dos períodos consecutivos. Por eso, revisar periódicamente el saldo ayuda a evitar confusiones, ordenar la planificación interna y prevenir problemas cuando se acercan fechas de alta demanda. Además, el feriado legal no está pensado para ser reemplazado por dinero mientras la relación laboral sigue vigente. Su objetivo es que la persona efectivamente descanse. La excepción ocurre cuando termina el contrato de trabajo: si existen días pendientes o proporcionales, estos deben considerarse en el finiquito correspondiente. - Cuántos días disponibles aparecen registrados. - Si existen días acumulados de años anteriores. - Si aplica algún derecho preferente por responsabilidades de cuidado. - Cómo se contabilizan los días hábiles. - Qué ocurre con los días pendientes en caso de renuncia o despido. “Llevar un registro claro de las vacaciones no es solo un tema administrativo. También permite que las personas puedan planificar mejor su descanso, anticiparse a períodos de alta demanda y tener mayor claridad sobre sus derechos al momento de solicitar días libres o enfrentar un cambio laboral”, agrega Latorre. En ese sentido, se recomienda revisar con anticipación el saldo de vacaciones, hacer las solicitudes oportunamente y dejar registro de la coordinación con el empleador. Esto cobra especial relevancia durante el receso escolar de invierno cuando muchas familias buscan compatibilizar descanso, cuidado y trabajo en un mismo período. Fuente: Publimetro
WhatsApp prepara una nueva función pensada para las familias: las cuentas administradas por padres, madres o tutores, un sistema que permitirá que los menores utilicen la plataforma bajo supervisión. Tal y como ha explicado la compañía, el objetivo es ofrecer una experiencia más segura para los preadolescentes, limitando el uso a mensajes y llamadas y dando a los adultos herramientas para controlar la actividad. Según explica la propia empresa en su blog oficial, gracias a la colaboración de familias y expertos, la plataforma ha diseñado este nuevo sistema de cuentas gestionadas para adaptar la aplicación a usuarios más jóvenes y ofrecer más garantías de seguridad en su uso cotidiano. Cómo funcionarán las cuentas con control parental Las nuevas cuentas estarán disponibles para menores de 13 años o por debajo de la edad mínima establecida en cada país. Para activarlas, será necesario que el padre, madre o tutor configure el perfil desde su propio teléfono y el dispositivo del menor, vinculando ambas cuentas mediante un código QR. Una vez configurada la cuenta, los adultos podrán decidir quién puede comunicarse con el menor y a qué grupos puede unirse. También tendrán la posibilidad de revisar solicitudes de mensajes procedentes de contactos desconocidos y gestionar diferentes ajustes de privacidad. El sistema incluye además un PIN parental de seis dígitos que protege las configuraciones. Solo el adulto responsable podrá modificar los ajustes, lo que permite controlar la experiencia del menor sin que este pueda alterar las restricciones establecidas. A pesar de estos controles, la compañía insiste en que se mantiene una de las características clave de la plataforma: la privacidad. Tal y como señala WhatsApp, todas las conversaciones seguirán protegidas por cifrado de extremo a extremo, lo que significa que nadie —ni siquiera la propia empresa— puede leer o escuchar los mensajes. El objetivo de WhatsApp: supervisión sin romper la privacidad El modelo busca equilibrar dos aspectos que suelen generar debate: la seguridad infantil y el derecho a la privacidad. Los padres tendrán acceso a herramientas y estadísticas relacionadas con el uso de la aplicación, especialmente en lo que respecta a los grupos, pero no podrán ver el contenido de las conversaciones. Según la empresa, el objetivo es ofrecer más información y herramientas de supervisión sin comprometer la confidencialidad de los mensajes. La compañía espera además recoger la opinión de las familias durante los próximos meses, ya que el despliegue de las cuentas administradas será gradual. Un debate cada vez más presente La iniciativa llega en un momento en el que el uso de móviles y redes sociales por parte de menores genera un intenso debate internacional. Países como Australia han impulsado restricciones para limitar el acceso a redes sociales a menores de 16 años, mientras que en España el Gobierno de Pedro Sánchez ha llevado al Congreso diferentes propuestas para regular el uso de plataformas digitales entre adolescentes. El objetivo de estas iniciativas es reducir los posibles efectos negativos de la exposición temprana a pantallas y redes sociales, especialmente en lo relacionado con la salud mental juvenil y la seguridad digital. Las cifras son innegables: según la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías del Instituto Nacional de Estadística, casi el 68% de los niños españoles de entre 10 y 15 años utiliza teléfono móvil. En ese contexto, aplicaciones de mensajería como WhatsApp se han convertido en una de las principales herramientas de comunicación entre jóvenes. Un estudio sobre conectividad juvenil llevado a cabo por Qustodio indica que alrededor del 52% de los menores utiliza WhatsApp de forma activa, lo que la sitúa entre las plataformas más presentes en su día a día digital. Con la llegada de las cuentas supervisadas, WhatsApp apuesta por una fórmula intermedia: permitir el acceso a la plataforma, pero con controles que posibiliten a los padres establecer límites y supervisar la actividad. De este modo, la nueva herramienta pretende responder a una demanda creciente de las familias: ofrecer a los menores acceso a la tecnología, pero con mayor seguridad y acompañamiento.
Con el inicio del receso escolar de invierno, muchos trabajadores comienzan a planificar días de descanso junto a sus familias. En este contexto, expertos explican las principales dudas sobre el feriado legal y recuerdan que la Ley de Conciliación de la Vida Personal, Familiar y Laboral permite a padres, madres y cuidadores solicitar preferencia para hacer uso de sus vacaciones durante este período. Aunque en Chile los trabajadores no tienen “vacaciones de invierno” establecidas por ley, sí pueden hacer uso de su feriado legal durante este período. Además, la Ley de Conciliación de la Vida Personal, Familiar y Laboral contempla un derecho preferente para que padres, madres y cuidadores puedan solicitar vacaciones durante los períodos de receso escolar, siempre que cumplan con los requisitos establecidos. En ese contexto, especialistas laborales advierten que durante esta época suelen aumentar las dudas relacionadas con saldos de vacaciones, acumulación de días y planificación interna, especialmente entre quienes buscan compatibilizar trabajo, descanso y responsabilidades familiares. “Muchas veces los trabajadores saben que tienen derecho a vacaciones, pero no necesariamente conocen cómo se calculan, cuántos días tienen acumulados o qué ocurre si no los utilizan. En períodos como el receso escolar de invierno, estas dudas se vuelven más frecuentes, especialmente entre quienes necesitan organizarse con sus familias”, señala William Latorre, experto en materia laboral y Gerente de Personas de Rex+. Antes de solicitar días libres, el primer paso es verificar cuántos días hay disponibles. En términos generales, los trabajadores con más de un año de servicio tienen derecho a 15 días hábiles de feriado legal anual, con remuneración íntegra. Para efectos de este cálculo, los días hábiles se cuentan de lunes a viernes, ya que el sábado se considera inhábil, independiente de la jornada laboral. También es importante no confundir el receso escolar con vacaciones laborales automáticas. Las personas trabajadoras pueden solicitar su feriado legal durante este período y, en el caso de quienes tienen responsabilidades de cuidado, existe un derecho preferente para hacerlo durante las vacaciones escolares definidas por el Ministerio de Educación. Otro punto clave es la acumulación; las vacaciones pueden acumularse, pero no de forma indefinida: la normativa permite hasta dos períodos consecutivos. Por eso, revisar periódicamente el saldo ayuda a evitar confusiones, ordenar la planificación interna y prevenir problemas cuando se acercan fechas de alta demanda. Además, el feriado legal no está pensado para ser reemplazado por dinero mientras la relación laboral sigue vigente. Su objetivo es que la persona efectivamente descanse. La excepción ocurre cuando termina el contrato de trabajo: si existen días pendientes o proporcionales, estos deben considerarse en el finiquito correspondiente. - Cuántos días disponibles aparecen registrados. - Si existen días acumulados de años anteriores. - Si aplica algún derecho preferente por responsabilidades de cuidado. - Cómo se contabilizan los días hábiles. - Qué ocurre con los días pendientes en caso de renuncia o despido. “Llevar un registro claro de las vacaciones no es solo un tema administrativo. También permite que las personas puedan planificar mejor su descanso, anticiparse a períodos de alta demanda y tener mayor claridad sobre sus derechos al momento de solicitar días libres o enfrentar un cambio laboral”, agrega Latorre. En ese sentido, se recomienda revisar con anticipación el saldo de vacaciones, hacer las solicitudes oportunamente y dejar registro de la coordinación con el empleador. Esto cobra especial relevancia durante el receso escolar de invierno cuando muchas familias buscan compatibilizar descanso, cuidado y trabajo en un mismo período. Fuente: Publimetro
WhatsApp prepara una nueva función pensada para las familias: las cuentas administradas por padres, madres o tutores, un sistema que permitirá que los menores utilicen la plataforma bajo supervisión. Tal y como ha explicado la compañía, el objetivo es ofrecer una experiencia más segura para los preadolescentes, limitando el uso a mensajes y llamadas y dando a los adultos herramientas para controlar la actividad. Según explica la propia empresa en su blog oficial, gracias a la colaboración de familias y expertos, la plataforma ha diseñado este nuevo sistema de cuentas gestionadas para adaptar la aplicación a usuarios más jóvenes y ofrecer más garantías de seguridad en su uso cotidiano. Cómo funcionarán las cuentas con control parental Las nuevas cuentas estarán disponibles para menores de 13 años o por debajo de la edad mínima establecida en cada país. Para activarlas, será necesario que el padre, madre o tutor configure el perfil desde su propio teléfono y el dispositivo del menor, vinculando ambas cuentas mediante un código QR. Una vez configurada la cuenta, los adultos podrán decidir quién puede comunicarse con el menor y a qué grupos puede unirse. También tendrán la posibilidad de revisar solicitudes de mensajes procedentes de contactos desconocidos y gestionar diferentes ajustes de privacidad. El sistema incluye además un PIN parental de seis dígitos que protege las configuraciones. Solo el adulto responsable podrá modificar los ajustes, lo que permite controlar la experiencia del menor sin que este pueda alterar las restricciones establecidas. A pesar de estos controles, la compañía insiste en que se mantiene una de las características clave de la plataforma: la privacidad. Tal y como señala WhatsApp, todas las conversaciones seguirán protegidas por cifrado de extremo a extremo, lo que significa que nadie —ni siquiera la propia empresa— puede leer o escuchar los mensajes. El objetivo de WhatsApp: supervisión sin romper la privacidad El modelo busca equilibrar dos aspectos que suelen generar debate: la seguridad infantil y el derecho a la privacidad. Los padres tendrán acceso a herramientas y estadísticas relacionadas con el uso de la aplicación, especialmente en lo que respecta a los grupos, pero no podrán ver el contenido de las conversaciones. Según la empresa, el objetivo es ofrecer más información y herramientas de supervisión sin comprometer la confidencialidad de los mensajes. La compañía espera además recoger la opinión de las familias durante los próximos meses, ya que el despliegue de las cuentas administradas será gradual. Un debate cada vez más presente La iniciativa llega en un momento en el que el uso de móviles y redes sociales por parte de menores genera un intenso debate internacional. Países como Australia han impulsado restricciones para limitar el acceso a redes sociales a menores de 16 años, mientras que en España el Gobierno de Pedro Sánchez ha llevado al Congreso diferentes propuestas para regular el uso de plataformas digitales entre adolescentes. El objetivo de estas iniciativas es reducir los posibles efectos negativos de la exposición temprana a pantallas y redes sociales, especialmente en lo relacionado con la salud mental juvenil y la seguridad digital. Las cifras son innegables: según la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías del Instituto Nacional de Estadística, casi el 68% de los niños españoles de entre 10 y 15 años utiliza teléfono móvil. En ese contexto, aplicaciones de mensajería como WhatsApp se han convertido en una de las principales herramientas de comunicación entre jóvenes. Un estudio sobre conectividad juvenil llevado a cabo por Qustodio indica que alrededor del 52% de los menores utiliza WhatsApp de forma activa, lo que la sitúa entre las plataformas más presentes en su día a día digital. Con la llegada de las cuentas supervisadas, WhatsApp apuesta por una fórmula intermedia: permitir el acceso a la plataforma, pero con controles que posibiliten a los padres establecer límites y supervisar la actividad. De este modo, la nueva herramienta pretende responder a una demanda creciente de las familias: ofrecer a los menores acceso a la tecnología, pero con mayor seguridad y acompañamiento.