Según un estudio realizado por World Vision Chile en comunas de alta vulnerabilidad en Chile, el 51,6% de niños, niñas y adolescentes afirmó que se siente inseguro en su propio barrio, o solo a veces se siente seguro. El levantamiento se llevó a cabo entre octubre y diciembre de 2025, mediante 405 encuestas y grupos focales en Cerro Navia, Alto Hospicio, Coronel y Temuco. Las principales preocupaciones expresadas por los participantes incluyen la violencia en espacios públicos, el consumo de drogas, los robos, las balaceras y el deterioro urbano. Se destaca que lugares como plazas, calles y espacios comunitarios ya no son percibidos como seguros para jugar o descansar. Algunos niños señalaron: No nos sentimos seguros en las plazas ni en las calles cerca de la casa. Además, se mencionó la necesidad de recuperar espacios de encuentro. Necesitamos más espacios para jugar, descansar y sentirnos tranquilos, fue otra de las frases recogidas en el estudio. El informe revela que tanto el hogar como la escuela siguen siendo los espacios más seguros para la niñez, con menciones del 81% y 78%, respectivamente. Sin embargo, se advierten tensiones crecientes en esos entornos. Otro dato relevante es que 1 de cada 2 niños nunca ha recibido talleres o información sobre protección y denuncia, mientras que un 36,37% no siempre sabe dónde acudir ante una vulneración o problema de seguridad. Lo preocupante es que niños y niñas crecen normalizando vivir con miedo, violencia y consumo de drogas en sus barrios, advirtió la directora ejecutiva de World Vision, Martha Yaneth Rodríguez. La organización concluye que la inseguridad barrial impacta la salud mental, la vida comunitaria y las oportunidades de desarrollo de la infancia. Por ello, plantea la necesidad de más seguridad en espacios públicos, programas deportivos accesibles, participación real y apoyo psicológico. Fuente: ADN Radio Nacional
El encuentro, organizado por Grupo Cetep y realizado en el Centro de Extensión UC, convocó a profesionales, educadores y familias, quienes participaron activamente en las exposiciones y mesas redondas centradas en el bienestar emocional de niños, niñas y adolescentes. Durante la jornada, los expertos coincidieron en que Chile enfrenta un escenario crítico en salud mental infanto-juvenil, marcado por el aumento de la ansiedad, la depresión y problemas conductuales. En ese contexto, la Dra. Mariana Labbé, speaker del seminario, psiquiatra y directora médica de Clínica MirAndes Manquehue, advirtió que “estamos frente a una generación con más estímulos que herramientas para gestionarlos”, enfatizando la necesidad de intervenir de manera oportuna. Uno de los focos principales del seminario fue el impacto de las pantallas en el desarrollo emocional en donde la Dra. Katerina Sommer profundizó en cómo la sobreexposición digital influye en el cerebro en desarrollo, mientras que el doctor en Psicología Felipe Lecannelier abordó el rol de la adversidad en la infancia. Por su parte, Arnaldo Canales destacó la urgencia de avanzar en educación emocional como una herramienta clave dentro del sistema educativo. En esta misma línea, la Dra. Macarena Gálvez, psiquiatra de Grupo Cetep abordó el rol de la arteterapia en la salud mental, relevando su aporte como herramienta complementaria para la expresión emocional y el bienestar psicológico. El encuentro concluyó con un llamado transversal a avanzar desde el diagnóstico hacia acciones concretas, integrando a la familia, la escuela y las políticas públicas como pilares clave para enfrentar esta crisis. Desde la organización, la Dra. Claudia Barrera, médico psiquiatra y CEO de Grupo Cetep, valoró la convocatoria: “Estamos muy felices con la alta participación y el interés por abordar esta temática. Este seminario refleja una realidad urgente: uno de cada tres niños y adolescentes presenta problemas de salud mental. Pero también demuestra que existe una necesidad concreta de orientación y apoyo. El desafío ahora es que podamos salir con herramientas prácticas que permitan a familias, educadores y comunidades enfrentar esta crisis de manera oportuna”.
En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Maltrato Infantil, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, alertó sobre la alta prevalencia de violencia que afecta a niños, niñas y adolescentes en la crianza. Según la Encuesta Longitudinal de Primera Infancia (ELPI, 2017), 6 de cada 10 niños, niñas y adolescentes es víctima de malos tratos físicos o sicológicos en sus hogares; y el 56,9% ha sido objeto de agresiones sicológicas por parte de sus cuidadores principales. Cifras que son coincidentes con otros estudios realizados en la última década. A los datos anteriores se suman los de la Encuesta de Conocimientos, Actitudes y Prácticas (CAP) de 2021 de Unicef, que evidencian que un 47% de las y los cuidadores consideran, al menos, una práctica violenta como efectiva en la crianza y un 33% no considera la violencia sicológica como una forma de violencia. Asimismo, este estudio muestra que haber recibido castigo físico durante la niñez se relaciona con una mayor probabilidad de reproducir prácticas violentas en la vida adulta, más aún si esta situación es validada por la persona adulta: un 41% de las y los cuidadores que recibieron violencia durante su niñez, y la consideran legítima, utilizan prácticas violentas en la crianza. La Representante de Unicef, Violet Speek-Warnery, señaló que la violencia en la crianza trasciende el ámbito familiar y se proyecta hacia otros espacios donde niños, niñas y adolescentes se desarrollan. “Las conductas se aprenden en contextos cotidianos. Cuando niños y niñas crecen en entornos donde la violencia es una forma legítima de resolver conflictos, existe un mayor riesgo de que estos patrones se reproduzcan en otros ámbitos de su vida. Esta violencia se expresa también en la negligencia, la invisibilización o la ausencia de respuestas parentales suficientes, que constituyen formas de vulneración igualmente relevantes. Interrumpir esta transmisión intergeneracional es posible, pero las familias requieren apoyo para hacerlo posible”. Los datos disponibles dan cuenta de la magnitud y transversalidad del fenómeno. Según la Encuesta de Polivictimización 2023 de la Subsecretaría de Prevención del Delito, un 36% de niños, niñas y adolescentes ha sido víctima de maltrato por parte de sus pares; en tanto, de acuerdo al Simce 2023, el 78% de los alumnos no se siente seguro en su establecimiento escolar, y el Simce 2024 señala que el 64% de los alumnos de 6° básico dicen haber sido víctimas de burlas por parte de sus compañeros. La Encuesta Casen 2024 muestra que un 31,4% de los hogares con niños, niñas o adolescentes reporta sentirse inseguro en su entorno, un 38,9% observa consumo de drogas, un 20,6% tráfico, un 19,0% peleas y un 18,4% balaceras. “El buen trato se traduce en relaciones basadas en el respeto, la protección y la promoción del desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes. En ese marco, el ejercicio de la disciplina forma parte del rol parental e implica orientar, modelar y enseñar, sin recurrir a prácticas violentas. La crianza respetuosa requiere condiciones materiales y relacionales adecuadas, incluyendo acceso a información sobre el impacto de la violencia física y psicológica en la vida de niños, niñas y adolescentes, redes de apoyo, tiempo para el cuidado y servicios que fortalezcan las capacidades parentales y que llegan a todos los municipios. La prevención de la violencia no puede recaer exclusivamente en las familias”, señaló la representante de Unicef. La violencia afecta el derecho que tienen niños y niñas a vivir una vida libre de violencia; tiene efectos en su salud física y mental; su autoestima y estado anímico; sus procesos educativos; así como su desarrollo personal. Asimismo deteriora sus relaciones con padres/madres e interpersonales presentes o futuras. La Convención sobre los Derechos del Niño reconoce el rol fundamental que tienen las personas adultas en protegerlos. Fuente: Publimetro
Según un estudio realizado por World Vision Chile en comunas de alta vulnerabilidad en Chile, el 51,6% de niños, niñas y adolescentes afirmó que se siente inseguro en su propio barrio, o solo a veces se siente seguro. El levantamiento se llevó a cabo entre octubre y diciembre de 2025, mediante 405 encuestas y grupos focales en Cerro Navia, Alto Hospicio, Coronel y Temuco. Las principales preocupaciones expresadas por los participantes incluyen la violencia en espacios públicos, el consumo de drogas, los robos, las balaceras y el deterioro urbano. Se destaca que lugares como plazas, calles y espacios comunitarios ya no son percibidos como seguros para jugar o descansar. Algunos niños señalaron: No nos sentimos seguros en las plazas ni en las calles cerca de la casa. Además, se mencionó la necesidad de recuperar espacios de encuentro. Necesitamos más espacios para jugar, descansar y sentirnos tranquilos, fue otra de las frases recogidas en el estudio. El informe revela que tanto el hogar como la escuela siguen siendo los espacios más seguros para la niñez, con menciones del 81% y 78%, respectivamente. Sin embargo, se advierten tensiones crecientes en esos entornos. Otro dato relevante es que 1 de cada 2 niños nunca ha recibido talleres o información sobre protección y denuncia, mientras que un 36,37% no siempre sabe dónde acudir ante una vulneración o problema de seguridad. Lo preocupante es que niños y niñas crecen normalizando vivir con miedo, violencia y consumo de drogas en sus barrios, advirtió la directora ejecutiva de World Vision, Martha Yaneth Rodríguez. La organización concluye que la inseguridad barrial impacta la salud mental, la vida comunitaria y las oportunidades de desarrollo de la infancia. Por ello, plantea la necesidad de más seguridad en espacios públicos, programas deportivos accesibles, participación real y apoyo psicológico. Fuente: ADN Radio Nacional
El encuentro, organizado por Grupo Cetep y realizado en el Centro de Extensión UC, convocó a profesionales, educadores y familias, quienes participaron activamente en las exposiciones y mesas redondas centradas en el bienestar emocional de niños, niñas y adolescentes. Durante la jornada, los expertos coincidieron en que Chile enfrenta un escenario crítico en salud mental infanto-juvenil, marcado por el aumento de la ansiedad, la depresión y problemas conductuales. En ese contexto, la Dra. Mariana Labbé, speaker del seminario, psiquiatra y directora médica de Clínica MirAndes Manquehue, advirtió que “estamos frente a una generación con más estímulos que herramientas para gestionarlos”, enfatizando la necesidad de intervenir de manera oportuna. Uno de los focos principales del seminario fue el impacto de las pantallas en el desarrollo emocional en donde la Dra. Katerina Sommer profundizó en cómo la sobreexposición digital influye en el cerebro en desarrollo, mientras que el doctor en Psicología Felipe Lecannelier abordó el rol de la adversidad en la infancia. Por su parte, Arnaldo Canales destacó la urgencia de avanzar en educación emocional como una herramienta clave dentro del sistema educativo. En esta misma línea, la Dra. Macarena Gálvez, psiquiatra de Grupo Cetep abordó el rol de la arteterapia en la salud mental, relevando su aporte como herramienta complementaria para la expresión emocional y el bienestar psicológico. El encuentro concluyó con un llamado transversal a avanzar desde el diagnóstico hacia acciones concretas, integrando a la familia, la escuela y las políticas públicas como pilares clave para enfrentar esta crisis. Desde la organización, la Dra. Claudia Barrera, médico psiquiatra y CEO de Grupo Cetep, valoró la convocatoria: “Estamos muy felices con la alta participación y el interés por abordar esta temática. Este seminario refleja una realidad urgente: uno de cada tres niños y adolescentes presenta problemas de salud mental. Pero también demuestra que existe una necesidad concreta de orientación y apoyo. El desafío ahora es que podamos salir con herramientas prácticas que permitan a familias, educadores y comunidades enfrentar esta crisis de manera oportuna”.
En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Maltrato Infantil, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, alertó sobre la alta prevalencia de violencia que afecta a niños, niñas y adolescentes en la crianza. Según la Encuesta Longitudinal de Primera Infancia (ELPI, 2017), 6 de cada 10 niños, niñas y adolescentes es víctima de malos tratos físicos o sicológicos en sus hogares; y el 56,9% ha sido objeto de agresiones sicológicas por parte de sus cuidadores principales. Cifras que son coincidentes con otros estudios realizados en la última década. A los datos anteriores se suman los de la Encuesta de Conocimientos, Actitudes y Prácticas (CAP) de 2021 de Unicef, que evidencian que un 47% de las y los cuidadores consideran, al menos, una práctica violenta como efectiva en la crianza y un 33% no considera la violencia sicológica como una forma de violencia. Asimismo, este estudio muestra que haber recibido castigo físico durante la niñez se relaciona con una mayor probabilidad de reproducir prácticas violentas en la vida adulta, más aún si esta situación es validada por la persona adulta: un 41% de las y los cuidadores que recibieron violencia durante su niñez, y la consideran legítima, utilizan prácticas violentas en la crianza. La Representante de Unicef, Violet Speek-Warnery, señaló que la violencia en la crianza trasciende el ámbito familiar y se proyecta hacia otros espacios donde niños, niñas y adolescentes se desarrollan. “Las conductas se aprenden en contextos cotidianos. Cuando niños y niñas crecen en entornos donde la violencia es una forma legítima de resolver conflictos, existe un mayor riesgo de que estos patrones se reproduzcan en otros ámbitos de su vida. Esta violencia se expresa también en la negligencia, la invisibilización o la ausencia de respuestas parentales suficientes, que constituyen formas de vulneración igualmente relevantes. Interrumpir esta transmisión intergeneracional es posible, pero las familias requieren apoyo para hacerlo posible”. Los datos disponibles dan cuenta de la magnitud y transversalidad del fenómeno. Según la Encuesta de Polivictimización 2023 de la Subsecretaría de Prevención del Delito, un 36% de niños, niñas y adolescentes ha sido víctima de maltrato por parte de sus pares; en tanto, de acuerdo al Simce 2023, el 78% de los alumnos no se siente seguro en su establecimiento escolar, y el Simce 2024 señala que el 64% de los alumnos de 6° básico dicen haber sido víctimas de burlas por parte de sus compañeros. La Encuesta Casen 2024 muestra que un 31,4% de los hogares con niños, niñas o adolescentes reporta sentirse inseguro en su entorno, un 38,9% observa consumo de drogas, un 20,6% tráfico, un 19,0% peleas y un 18,4% balaceras. “El buen trato se traduce en relaciones basadas en el respeto, la protección y la promoción del desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes. En ese marco, el ejercicio de la disciplina forma parte del rol parental e implica orientar, modelar y enseñar, sin recurrir a prácticas violentas. La crianza respetuosa requiere condiciones materiales y relacionales adecuadas, incluyendo acceso a información sobre el impacto de la violencia física y psicológica en la vida de niños, niñas y adolescentes, redes de apoyo, tiempo para el cuidado y servicios que fortalezcan las capacidades parentales y que llegan a todos los municipios. La prevención de la violencia no puede recaer exclusivamente en las familias”, señaló la representante de Unicef. La violencia afecta el derecho que tienen niños y niñas a vivir una vida libre de violencia; tiene efectos en su salud física y mental; su autoestima y estado anímico; sus procesos educativos; así como su desarrollo personal. Asimismo deteriora sus relaciones con padres/madres e interpersonales presentes o futuras. La Convención sobre los Derechos del Niño reconoce el rol fundamental que tienen las personas adultas en protegerlos. Fuente: Publimetro