El DJ Martin Garrix y el cantante Ed Sheeran estrenaron el videoclip de su colaboraciónRepeat It, cuyas imágenes fueron registradas durante su reciente paso por Chile. Esta semana ambos artistas se encontraban en el país por el show que Farrix ofreció la noche de este viernes en el Movistar Arena, y la cual tuvo a Ed Sheeran como invitado sorpresa. En la ocasión aprovecharon de registrar imágenes para el videoclip de Repet It, el cual también incluye algunas postales de la ciudad de Santiago. Recuerden que el regreso oficial de Ed Sheeran a Chile se concretará el próximo 21 y 22 de noviembre al Estadio Bicentenario de La Florida.
En la historia de la música popular existen canciones que superan el éxito comercial y terminan convirtiéndose en símbolos emocionales y sociales. Ese es el caso de “True Colors”, interpretada por Cyndi Lauper y lanzada en 1986 como sencillo principal del álbum homónimo. Más que una balada pop, la canción se transformó con el tiempo en un himno de autenticidad, empatía y aceptación personal. Su impacto trascendió las listas de ventas y llegó incluso al activismo social y a la defensa de la comunidad LGBTQ+. La canción fue escrita por los compositores Billy Steinberg y Tom Kelly, una de las duplas más exitosas de la música pop de los años ochenta. Steinberg reveló en entrevistas que la inspiración inicial nació de sentimientos profundamente personales relacionados con su madre y con la idea de mostrar la verdadera identidad detrás de las apariencias. El compositor explicó que las primeras letras eran mucho más oscuras y complejas, pero con el tiempo evolucionaron hacia un mensaje más esperanzador y emocional. Originalmente, la canción no estaba pensada para Lauper. De hecho, fue ofrecida primero a la cantante canadiense Anne Murray, quien decidió no grabarla. Posteriormente llegó a manos de Cyndi Lauper, quien modificó el enfoque musical de la maqueta original. Según Steinberg, la versión demo tenía un estilo más cercano al góspel y al piano clásico; sin embargo, Lauper decidió interpretarla de manera más íntima y vulnerable. Años después, el propio compositor reconoció que la cantante había realizado una versión “ exquisitamente hermosa ”. El lanzamiento oficial ocurrió en septiembre de 1986, en un momento clave de la carrera de Lauper. Después del enorme fenómeno cultural que significó su álbum “She’s So Unusual” en 1983, la artista necesitaba demostrar que podía evolucionar más allá de la imagen extravagante y rebelde que la había hecho famosa. “True Colors” mostró una faceta más madura, sensible y emocional. El cambio sorprendió al público y a la crítica. La respuesta comercial fue inmediata. La canción alcanzó el puesto número 1 del Billboard Hot 100 en los Estados Unidos y permaneció durante varias semanas entre las más escuchadas del mundo. También obtuvo posiciones destacadas en países como Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido y varias naciones europeas. El álbum “True Colors” llegó al puesto número 4 del Billboard 200 y vendió aproximadamente 7 millones de copias en todo el mundo, consolidándose como el segundo disco más vendido de Lauper. Aunque la canción no ganó un Grammy competitivo, sí recibió importantes nominaciones. En los Premios Grammy de 1987, “True Colors” fue nominada a Best Female Pop Vocal Performance, reconocimiento que confirmó el prestigio artístico alcanzado por Lauper. Además, el videoclip fue nominado en los MTV Video Music Awards. Musicalmente, “True Colors” marcó una diferencia importante dentro del pop de los años ochenta. Mientras gran parte de la música de la época apostaba por sintetizadores exuberantes y producciones grandilocuentes, la canción destacó por su sencillez emocional. La interpretación vocal de Lauper fue esencial: cantó con fragilidad, cercanía y honestidad, alejándose de los excesos vocales típicos del momento. Esa autenticidad convirtió a la canción en una obra atemporal. El impacto social de “True Colors” ha sido incluso más profundo que su éxito musical. Con el paso de las décadas, la canción fue adoptada como un himno de aceptación personal y diversidad. La frase “ I see your true colors shining through ” se convirtió en un símbolo de orgullo e identidad para millones de personas. Lauper, quien ha sido una reconocida activista por los derechos LGBTQ+, utilizó posteriormente el nombre de la canción para crear la organización True Colors United, dedicada a apoyar a jóvenes LGBTQ+ en situación de vulnerabilidad y falta de vivienda. La conexión emocional de la canción continúa viva hasta hoy. En comunidades musicales y redes sociales, muchas personas describen “True Colors” como una canción asociada al consuelo, la empatía y la memoria afectiva. Un usuario en Reddit escribió: “ My Mom said this is the Cyndi Lauper song that makes her think of me ”, mostrando cómo la canción sigue funcionando como un puente emocional entre generaciones. Además, la canción ha sido reinterpretada por numerosos artistas, utilizada en campañas solidarias, películas, series y ceremonias públicas. Su permanencia cultural demuestra que no fue simplemente un éxito radial de los años ochenta, sino una obra capaz de adaptarse a distintas épocas y sensibilidades. La muerte de Billy Steinberg en 2026 motivó numerosos homenajes dentro de la industria musical. Diversos medios recordaron que muchas de sus letras nacían de emociones íntimas y terminaban convertidas en himnos universales. En esos tributos, “True Colors” fue mencionada repetidamente como una de las composiciones más influyentes y emocionalmente honestas de toda la música pop contemporánea. Fuente: ClubRetroHits.cl
La histórica misión Artemis II dejó una de esas coincidencias que parecen escritas para los fanáticos del rock: el tiempo que los astronautas permanecieron incomunicados al pasar por el lado oscuro de la Luna prácticamente coincide con la duración del legendario álbum The Dark Side of the Moon. Durante ese tramo del viaje, la nave quedó sin contacto con la Tierra por un período estimado entre 40 y 50 minutos, un fenómeno esperado debido a que la Luna bloquea las comunicaciones. Lo llamativo es que el disco de Pink Floyd dura exactamente 42 minutos y 50 segundos, casi el mismo tiempo que dura ese “apagón” espacial. Algunas estimaciones incluso sitúan el paso por ese sector en unos 42-43 minutos, lo que refuerza aún más la coincidencia: si los astronautas hubieran puesto play al disco al entrar en el lado oculto, la música habría terminado justo al recuperar la señal. Más allá de lo curioso, el paralelismo tiene un peso simbólico fuerte. Mientras la misión Artemis II permitió por primera vez observar con mayor detalle esa cara desconocida del satélite, el disco de Pink Floyd —lanzado en 1973— ya había explorado “el lado oscuro”, pero desde lo humano: la mente, el tiempo, la locura y la presión de la vida moderna. Una vez más, la ciencia y la música se cruzan de manera inesperada: la NASA ilumina físicamente lo desconocido, y el rock lo había hecho décadas antes, pero desde adentro.
En los albores de los años 90, una familia típica disfrutaba de un viaje en auto con una casetera repleta de éxitos radiales. Entre esas melodías, una destacaba por su ritmo pegajoso y una voz juguetona: Like a Virgin, la canción que presentó a muchos a Madonna, la futura Reina del Pop. El 12 de noviembre de 1984, la escena musical estaba dominada por el rock de bandas como Van Halen, Scorpions y U2, así como por el pop global encabezado por Michael Jackson. En medio de este panorama, Madonna lanzó su segundo álbum, Like a Virgin, sacudiendo las bases culturales establecidas. Este impacto trascendió la música. La portada del disco mostraba a Madonna vestida de novia con un estilo rompedor. Su icónica actuación en los MTV Video Music Awards 1984 amplificó esta mezcla de inocencia y rebeldía. En un entorno dominado por hombres y sonidos duros, Madonna apostó por el pop bailable, la estética visual y una narrativa abierta sobre la sexualidad femenina, redefiniendo así el mainstream. A pesar de su asociación con Madonna, Like a Virgin no fue escrita para ella. Los autores Billy Steinberg y Tom Kelly crearon la canción desde una experiencia personal profunda. La escribí sobre mí mismo... venía de una relación muy difícil y me enamoré nuevamente. Era una sensación de renovación emocional, no algo físico, explicó Steinberg sobre el origen del tema. Tras su lanzamiento, Like a Virgin se convirtió en un fenómeno global, vendiendo más de 25 millones de copias y consolidando a Madonna como una figura dominante en la música internacional. Más allá de los números, su impacto fue profundo al desafiar normas sobre género e imagen en una época donde el protagonismo femenino era limitado. Con el tiempo, Like a Virgin se convirtió en un símbolo cultural que marcó un cambio en la identidad del pop hacia lo visual, provocador y consciente de su poder mediático. Esta canción que comenzó como una expresión personal terminó siendo el vehículo que llevó a Madonna a redefinir la música popular. Décadas después, sigue resonando en radios y recuerdos familiares como aquella casetera en la carretera donde todo comenzó para muchos oyentes. Síguenos en Instagram Fuente: ClubRetroHits.cl
Cuando Take On Me comenzó a circular a comienzos de los años 80, sus creadores sabían que había algo especial en esa melodía de sintetizador. Sin embargo, el impacto no fue inmediato. La canción pasó por distintas versiones y ediciones antes de convertirse en un fenómeno global. El tema fue relanzado más de una vez, con ajustes en su ritmo y producción, hasta que encontró el elemento que lo transformaría en un clásico: el videoclip. El verdadero punto de inflexión llegó con la irrupción de MTV, que había iniciado transmisiones en 1981 apostando por una nueva forma de consumir música: la combinación de imagen y sonido. Para la cadena, Take On Me representó una oportunidad estratégica. No se trataba solo de una canción, sino de un experimento audiovisual capaz de conectar con el público desde múltiples sentidos. A diferencia de otros artistas como Nirvana, cuya fama ya estaba consolidada antes de su exposición televisiva, el caso de A-ha fue distinto: su éxito estuvo profundamente ligado al impacto visual de su propuesta. El propio nombre del grupo sugería sorpresa. Ese “ajá” implícito se tradujo en una canción que buscaba destacar por encima de todo, incluso por sobre la identidad de sus propios creadores. Con el paso del tiempo, el tema comenzó a analizarse desde distintas perspectivas. Su característico riff de sintetizador ha sido señalado como un estímulo capaz de generar respuestas emocionales intensas, asociadas incluso a la liberación de dopamina. Pero detrás de ese resultado hubo persistencia. Antes del éxito definitivo, la canción fue grabada en varias ocasiones, incluso cuando el grupo aún era una formación local en Oslo. Los compositores Pål Waaktaar-Savoy y Magne Furuholmen crearon la base del tema cuando integraban la banda Bridges. El punto decisivo llegó en 1982 con la incorporación del vocalista Morten Harket, cuya voz en falsete terminaría siendo uno de los sellos distintivos del tema. El propio Harket definiría la esencia del inicio de la canción: “la introducción de Take On Me tiene un sonido universal” El gran salto ocurrió en 1985, cuando se lanzó el videoclip que transformó la canción en un fenómeno global. Bajo la dirección de Steve Barron, el clip combinó acción real con animación dibujada a mano. La producción demandó más de cuatro meses de trabajo artesanal, con miles de ilustraciones realizadas cuadro a cuadro. El resultado fue celebrado como una innovación técnica y estética: “un híbrido de acción real e historieta animada” Tras el lanzamiento del videoclip, Take On Me alcanzó el número uno en 27 países y arrasó en los premios de MTV, donde obtuvo seis galardones, incluyendo: Antes del videoclip icónico, existió una versión previa mucho más austera. En ella, la banda interpretaba el tema frente a un fondo azul, sin mayores elementos narrativos ni visuales. Ese primer intento pasó prácticamente desapercibido y hoy es considerado una rareza dentro de la historia del grupo. Décadas después, la canción sigue vigente. Plataformas como YouTube han multiplicado su alcance, acumulando miles de millones de reproducciones. Aun así, el fenómeno también instaló un debate en la industria musical: el peso de ser catalogado como “one hit wonder”, una etiqueta que suele minimizar trayectorias más amplias. El documental A-ha: The Movie profundiza en la historia del grupo y en cómo enfrentaron el impacto de un éxito tan temprano. Además, el videoclip dejó una historia personal: la actriz Bunty Bailey, protagonista del video, mantuvo una relación con Morten Harket tras el rodaje. Con motivo de los aniversarios del lanzamiento, A-ha ha continuado celebrando su legado. En 2019, Harket y Bailey se reencontraron en el icónico café del videoclip, evocando recuerdos de aquella producción que marcó época. El contraste no pasó desapercibido: ella, ya lejos de la juventud del clip; él, prácticamente inalterable. Más de cuatro décadas después, Take On Me no solo permanece como un éxito musical, sino como un punto de inflexión en la historia del pop y del videoclip. Un ejemplo claro de cómo una canción puede reinventarse… hasta conquistar el mundo. Síguenos en Instagram Fuente: ClubRetroHits.cl
El DJ Martin Garrix y el cantante Ed Sheeran estrenaron el videoclip de su colaboraciónRepeat It, cuyas imágenes fueron registradas durante su reciente paso por Chile. Esta semana ambos artistas se encontraban en el país por el show que Farrix ofreció la noche de este viernes en el Movistar Arena, y la cual tuvo a Ed Sheeran como invitado sorpresa. En la ocasión aprovecharon de registrar imágenes para el videoclip de Repet It, el cual también incluye algunas postales de la ciudad de Santiago. Recuerden que el regreso oficial de Ed Sheeran a Chile se concretará el próximo 21 y 22 de noviembre al Estadio Bicentenario de La Florida.
En la historia de la música popular existen canciones que superan el éxito comercial y terminan convirtiéndose en símbolos emocionales y sociales. Ese es el caso de “True Colors”, interpretada por Cyndi Lauper y lanzada en 1986 como sencillo principal del álbum homónimo. Más que una balada pop, la canción se transformó con el tiempo en un himno de autenticidad, empatía y aceptación personal. Su impacto trascendió las listas de ventas y llegó incluso al activismo social y a la defensa de la comunidad LGBTQ+. La canción fue escrita por los compositores Billy Steinberg y Tom Kelly, una de las duplas más exitosas de la música pop de los años ochenta. Steinberg reveló en entrevistas que la inspiración inicial nació de sentimientos profundamente personales relacionados con su madre y con la idea de mostrar la verdadera identidad detrás de las apariencias. El compositor explicó que las primeras letras eran mucho más oscuras y complejas, pero con el tiempo evolucionaron hacia un mensaje más esperanzador y emocional. Originalmente, la canción no estaba pensada para Lauper. De hecho, fue ofrecida primero a la cantante canadiense Anne Murray, quien decidió no grabarla. Posteriormente llegó a manos de Cyndi Lauper, quien modificó el enfoque musical de la maqueta original. Según Steinberg, la versión demo tenía un estilo más cercano al góspel y al piano clásico; sin embargo, Lauper decidió interpretarla de manera más íntima y vulnerable. Años después, el propio compositor reconoció que la cantante había realizado una versión “ exquisitamente hermosa ”. El lanzamiento oficial ocurrió en septiembre de 1986, en un momento clave de la carrera de Lauper. Después del enorme fenómeno cultural que significó su álbum “She’s So Unusual” en 1983, la artista necesitaba demostrar que podía evolucionar más allá de la imagen extravagante y rebelde que la había hecho famosa. “True Colors” mostró una faceta más madura, sensible y emocional. El cambio sorprendió al público y a la crítica. La respuesta comercial fue inmediata. La canción alcanzó el puesto número 1 del Billboard Hot 100 en los Estados Unidos y permaneció durante varias semanas entre las más escuchadas del mundo. También obtuvo posiciones destacadas en países como Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido y varias naciones europeas. El álbum “True Colors” llegó al puesto número 4 del Billboard 200 y vendió aproximadamente 7 millones de copias en todo el mundo, consolidándose como el segundo disco más vendido de Lauper. Aunque la canción no ganó un Grammy competitivo, sí recibió importantes nominaciones. En los Premios Grammy de 1987, “True Colors” fue nominada a Best Female Pop Vocal Performance, reconocimiento que confirmó el prestigio artístico alcanzado por Lauper. Además, el videoclip fue nominado en los MTV Video Music Awards. Musicalmente, “True Colors” marcó una diferencia importante dentro del pop de los años ochenta. Mientras gran parte de la música de la época apostaba por sintetizadores exuberantes y producciones grandilocuentes, la canción destacó por su sencillez emocional. La interpretación vocal de Lauper fue esencial: cantó con fragilidad, cercanía y honestidad, alejándose de los excesos vocales típicos del momento. Esa autenticidad convirtió a la canción en una obra atemporal. El impacto social de “True Colors” ha sido incluso más profundo que su éxito musical. Con el paso de las décadas, la canción fue adoptada como un himno de aceptación personal y diversidad. La frase “ I see your true colors shining through ” se convirtió en un símbolo de orgullo e identidad para millones de personas. Lauper, quien ha sido una reconocida activista por los derechos LGBTQ+, utilizó posteriormente el nombre de la canción para crear la organización True Colors United, dedicada a apoyar a jóvenes LGBTQ+ en situación de vulnerabilidad y falta de vivienda. La conexión emocional de la canción continúa viva hasta hoy. En comunidades musicales y redes sociales, muchas personas describen “True Colors” como una canción asociada al consuelo, la empatía y la memoria afectiva. Un usuario en Reddit escribió: “ My Mom said this is the Cyndi Lauper song that makes her think of me ”, mostrando cómo la canción sigue funcionando como un puente emocional entre generaciones. Además, la canción ha sido reinterpretada por numerosos artistas, utilizada en campañas solidarias, películas, series y ceremonias públicas. Su permanencia cultural demuestra que no fue simplemente un éxito radial de los años ochenta, sino una obra capaz de adaptarse a distintas épocas y sensibilidades. La muerte de Billy Steinberg en 2026 motivó numerosos homenajes dentro de la industria musical. Diversos medios recordaron que muchas de sus letras nacían de emociones íntimas y terminaban convertidas en himnos universales. En esos tributos, “True Colors” fue mencionada repetidamente como una de las composiciones más influyentes y emocionalmente honestas de toda la música pop contemporánea. Fuente: ClubRetroHits.cl
La histórica misión Artemis II dejó una de esas coincidencias que parecen escritas para los fanáticos del rock: el tiempo que los astronautas permanecieron incomunicados al pasar por el lado oscuro de la Luna prácticamente coincide con la duración del legendario álbum The Dark Side of the Moon. Durante ese tramo del viaje, la nave quedó sin contacto con la Tierra por un período estimado entre 40 y 50 minutos, un fenómeno esperado debido a que la Luna bloquea las comunicaciones. Lo llamativo es que el disco de Pink Floyd dura exactamente 42 minutos y 50 segundos, casi el mismo tiempo que dura ese “apagón” espacial. Algunas estimaciones incluso sitúan el paso por ese sector en unos 42-43 minutos, lo que refuerza aún más la coincidencia: si los astronautas hubieran puesto play al disco al entrar en el lado oculto, la música habría terminado justo al recuperar la señal. Más allá de lo curioso, el paralelismo tiene un peso simbólico fuerte. Mientras la misión Artemis II permitió por primera vez observar con mayor detalle esa cara desconocida del satélite, el disco de Pink Floyd —lanzado en 1973— ya había explorado “el lado oscuro”, pero desde lo humano: la mente, el tiempo, la locura y la presión de la vida moderna. Una vez más, la ciencia y la música se cruzan de manera inesperada: la NASA ilumina físicamente lo desconocido, y el rock lo había hecho décadas antes, pero desde adentro.
En los albores de los años 90, una familia típica disfrutaba de un viaje en auto con una casetera repleta de éxitos radiales. Entre esas melodías, una destacaba por su ritmo pegajoso y una voz juguetona: Like a Virgin, la canción que presentó a muchos a Madonna, la futura Reina del Pop. El 12 de noviembre de 1984, la escena musical estaba dominada por el rock de bandas como Van Halen, Scorpions y U2, así como por el pop global encabezado por Michael Jackson. En medio de este panorama, Madonna lanzó su segundo álbum, Like a Virgin, sacudiendo las bases culturales establecidas. Este impacto trascendió la música. La portada del disco mostraba a Madonna vestida de novia con un estilo rompedor. Su icónica actuación en los MTV Video Music Awards 1984 amplificó esta mezcla de inocencia y rebeldía. En un entorno dominado por hombres y sonidos duros, Madonna apostó por el pop bailable, la estética visual y una narrativa abierta sobre la sexualidad femenina, redefiniendo así el mainstream. A pesar de su asociación con Madonna, Like a Virgin no fue escrita para ella. Los autores Billy Steinberg y Tom Kelly crearon la canción desde una experiencia personal profunda. La escribí sobre mí mismo... venía de una relación muy difícil y me enamoré nuevamente. Era una sensación de renovación emocional, no algo físico, explicó Steinberg sobre el origen del tema. Tras su lanzamiento, Like a Virgin se convirtió en un fenómeno global, vendiendo más de 25 millones de copias y consolidando a Madonna como una figura dominante en la música internacional. Más allá de los números, su impacto fue profundo al desafiar normas sobre género e imagen en una época donde el protagonismo femenino era limitado. Con el tiempo, Like a Virgin se convirtió en un símbolo cultural que marcó un cambio en la identidad del pop hacia lo visual, provocador y consciente de su poder mediático. Esta canción que comenzó como una expresión personal terminó siendo el vehículo que llevó a Madonna a redefinir la música popular. Décadas después, sigue resonando en radios y recuerdos familiares como aquella casetera en la carretera donde todo comenzó para muchos oyentes. Síguenos en Instagram Fuente: ClubRetroHits.cl
Cuando Take On Me comenzó a circular a comienzos de los años 80, sus creadores sabían que había algo especial en esa melodía de sintetizador. Sin embargo, el impacto no fue inmediato. La canción pasó por distintas versiones y ediciones antes de convertirse en un fenómeno global. El tema fue relanzado más de una vez, con ajustes en su ritmo y producción, hasta que encontró el elemento que lo transformaría en un clásico: el videoclip. El verdadero punto de inflexión llegó con la irrupción de MTV, que había iniciado transmisiones en 1981 apostando por una nueva forma de consumir música: la combinación de imagen y sonido. Para la cadena, Take On Me representó una oportunidad estratégica. No se trataba solo de una canción, sino de un experimento audiovisual capaz de conectar con el público desde múltiples sentidos. A diferencia de otros artistas como Nirvana, cuya fama ya estaba consolidada antes de su exposición televisiva, el caso de A-ha fue distinto: su éxito estuvo profundamente ligado al impacto visual de su propuesta. El propio nombre del grupo sugería sorpresa. Ese “ajá” implícito se tradujo en una canción que buscaba destacar por encima de todo, incluso por sobre la identidad de sus propios creadores. Con el paso del tiempo, el tema comenzó a analizarse desde distintas perspectivas. Su característico riff de sintetizador ha sido señalado como un estímulo capaz de generar respuestas emocionales intensas, asociadas incluso a la liberación de dopamina. Pero detrás de ese resultado hubo persistencia. Antes del éxito definitivo, la canción fue grabada en varias ocasiones, incluso cuando el grupo aún era una formación local en Oslo. Los compositores Pål Waaktaar-Savoy y Magne Furuholmen crearon la base del tema cuando integraban la banda Bridges. El punto decisivo llegó en 1982 con la incorporación del vocalista Morten Harket, cuya voz en falsete terminaría siendo uno de los sellos distintivos del tema. El propio Harket definiría la esencia del inicio de la canción: “la introducción de Take On Me tiene un sonido universal” El gran salto ocurrió en 1985, cuando se lanzó el videoclip que transformó la canción en un fenómeno global. Bajo la dirección de Steve Barron, el clip combinó acción real con animación dibujada a mano. La producción demandó más de cuatro meses de trabajo artesanal, con miles de ilustraciones realizadas cuadro a cuadro. El resultado fue celebrado como una innovación técnica y estética: “un híbrido de acción real e historieta animada” Tras el lanzamiento del videoclip, Take On Me alcanzó el número uno en 27 países y arrasó en los premios de MTV, donde obtuvo seis galardones, incluyendo: Antes del videoclip icónico, existió una versión previa mucho más austera. En ella, la banda interpretaba el tema frente a un fondo azul, sin mayores elementos narrativos ni visuales. Ese primer intento pasó prácticamente desapercibido y hoy es considerado una rareza dentro de la historia del grupo. Décadas después, la canción sigue vigente. Plataformas como YouTube han multiplicado su alcance, acumulando miles de millones de reproducciones. Aun así, el fenómeno también instaló un debate en la industria musical: el peso de ser catalogado como “one hit wonder”, una etiqueta que suele minimizar trayectorias más amplias. El documental A-ha: The Movie profundiza en la historia del grupo y en cómo enfrentaron el impacto de un éxito tan temprano. Además, el videoclip dejó una historia personal: la actriz Bunty Bailey, protagonista del video, mantuvo una relación con Morten Harket tras el rodaje. Con motivo de los aniversarios del lanzamiento, A-ha ha continuado celebrando su legado. En 2019, Harket y Bailey se reencontraron en el icónico café del videoclip, evocando recuerdos de aquella producción que marcó época. El contraste no pasó desapercibido: ella, ya lejos de la juventud del clip; él, prácticamente inalterable. Más de cuatro décadas después, Take On Me no solo permanece como un éxito musical, sino como un punto de inflexión en la historia del pop y del videoclip. Un ejemplo claro de cómo una canción puede reinventarse… hasta conquistar el mundo. Síguenos en Instagram Fuente: ClubRetroHits.cl