La Región de Antofagasta lanzó el proyecto «Antofagasta en Órbita», una iniciativa que contempla el diseño, construcción e integración del primer satélite chileno desarrollado íntegramente desde una región. El proyecto, financiado por el Gobierno Regional (GORE) y ejecutado por el Centro de Innovación y Diseño Avanzado (CINNDA), consiste en la creación de un CubeSat ( nanosatélite). Este dispositivo estará orientado específicamente a la vigilancia climática y territorial, abordando problemáticas locales como la proliferación de basurales, la exposición a desastres naturales y el estado de los relaves mineros. El gobernador regional, Ricardo Díaz, destacó que este avance es un paso concreto hacia la descentralización tecnológica. «Hoy estamos dando la oportunidad a estudiantes de diversos centros de formación de participar en el diseño de un satélite con información clave para el territorio», señaló. El proyecto se articula además con la futura instalación de un centro aeroespacial en la región en conjunto con la Fuerza Aérea de Chile (FACH). Por su parte, Hernán Tello, director del proyecto, enfatizó que la misión busca identificar desafíos locales para proponer soluciones basadas en datos espaciales. «Estamos en una etapa inicial, pero muy motivados. Este será el primer satélite regional, y representa una oportunidad concreta para instalar capacidades en el ámbito espacial desde Antofagasta», comentó. El nombre «Likansat» Uno de los pilares de «Antofagasta en Órbita» es el desarrollo de capital humano. Ante la falta de una especialización aeroespacial previa en la zona, CINNDA ha integrado a 10 estudiantes seleccionados de diversas áreas como Ingeniería Civil Mecánica, Astrofísica y Robótica, quienes participarán directamente en la construcción del CubeSat. La participación ciudadana también fue clave en este proceso: la comunidad escolar eligió el nombre oficial del satélite. « Likansat» fue la propuesta ganadora, presentada por Karina Lara, docente de la Escuela General Manuel Baquedano F-78, simbolizando la identidad regional en este viaje hacia el espacio.
Expertos meteorólogos han emitido una advertencia sobre la posible llegada del fenómeno climático El Niño durante el año 2026, con la posibilidad de que se manifieste en su forma más intensa, conocida como “Niño Godzilla”, según lo indicado por la meteoróloga Michelle Adam de Canal 13. El Niño implica un incremento en la temperatura superficial del Océano Pacífico, específicamente cerca de la costa suramericana, superando los dos a tres grados por encima de lo habitual. Este fenómeno conlleva a lluvias intensas en ciertas áreas de Sudamérica, sequías en Asia y Australia, y cambios significativos en las temperaturas globales. Este fenómeno forma parte del ciclo conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), cuya contraparte fría es La Niña. Durante un episodio de El Niño, los vientos alisios que soplan de este a oeste sobre el Pacífico se debilitan. Esto ocasiona que las aguas cálidas se desplacen hacia el centro y este del océano, alterando los patrones de lluvia y viento a nivel mundial. El aumento adicional de la temperatura libera energía hacia la atmósfera, generando un incremento temporal en la temperatura media global entre 0,1 °C y 0,2 °C, según datos proporcionados por la NOAA. El último evento de El Niño tuvo lugar entre 2023 y 2024, contribuyendo a que 2024 se convirtiera en el año más caluroso registrado hasta entonces. Especialistas del Servicio de Cambio Climático Copernicus advierten que si El Niño se consolida, 2026 podría alcanzar cifras récord. Algunos científicos señalan que los efectos más significativos podrían manifestarse en 2027, ya que la atmósfera tarda varios meses en reaccionar completamente a los cambios en el Pacífico. Incluso sin un evento extremadamente intenso, la tendencia al calentamiento global podría situar a 2026 entre los años más cálidos registrados. La NOAA ha sustituido el tradicional Índice Oceánico del Niño (ONI) por el Índice Oceánico Relativo del Niño (RONI). Este nuevo método compara la temperatura del Pacífico centro-oriental con otras regiones tropicales, ofreciendo un seguimiento más preciso en un contexto donde los océanos experimentan un calentamiento acelerado. Fuente: Publimetro
La Región de Antofagasta lanzó el proyecto «Antofagasta en Órbita», una iniciativa que contempla el diseño, construcción e integración del primer satélite chileno desarrollado íntegramente desde una región. El proyecto, financiado por el Gobierno Regional (GORE) y ejecutado por el Centro de Innovación y Diseño Avanzado (CINNDA), consiste en la creación de un CubeSat ( nanosatélite). Este dispositivo estará orientado específicamente a la vigilancia climática y territorial, abordando problemáticas locales como la proliferación de basurales, la exposición a desastres naturales y el estado de los relaves mineros. El gobernador regional, Ricardo Díaz, destacó que este avance es un paso concreto hacia la descentralización tecnológica. «Hoy estamos dando la oportunidad a estudiantes de diversos centros de formación de participar en el diseño de un satélite con información clave para el territorio», señaló. El proyecto se articula además con la futura instalación de un centro aeroespacial en la región en conjunto con la Fuerza Aérea de Chile (FACH). Por su parte, Hernán Tello, director del proyecto, enfatizó que la misión busca identificar desafíos locales para proponer soluciones basadas en datos espaciales. «Estamos en una etapa inicial, pero muy motivados. Este será el primer satélite regional, y representa una oportunidad concreta para instalar capacidades en el ámbito espacial desde Antofagasta», comentó. El nombre «Likansat» Uno de los pilares de «Antofagasta en Órbita» es el desarrollo de capital humano. Ante la falta de una especialización aeroespacial previa en la zona, CINNDA ha integrado a 10 estudiantes seleccionados de diversas áreas como Ingeniería Civil Mecánica, Astrofísica y Robótica, quienes participarán directamente en la construcción del CubeSat. La participación ciudadana también fue clave en este proceso: la comunidad escolar eligió el nombre oficial del satélite. « Likansat» fue la propuesta ganadora, presentada por Karina Lara, docente de la Escuela General Manuel Baquedano F-78, simbolizando la identidad regional en este viaje hacia el espacio.
Expertos meteorólogos han emitido una advertencia sobre la posible llegada del fenómeno climático El Niño durante el año 2026, con la posibilidad de que se manifieste en su forma más intensa, conocida como “Niño Godzilla”, según lo indicado por la meteoróloga Michelle Adam de Canal 13. El Niño implica un incremento en la temperatura superficial del Océano Pacífico, específicamente cerca de la costa suramericana, superando los dos a tres grados por encima de lo habitual. Este fenómeno conlleva a lluvias intensas en ciertas áreas de Sudamérica, sequías en Asia y Australia, y cambios significativos en las temperaturas globales. Este fenómeno forma parte del ciclo conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), cuya contraparte fría es La Niña. Durante un episodio de El Niño, los vientos alisios que soplan de este a oeste sobre el Pacífico se debilitan. Esto ocasiona que las aguas cálidas se desplacen hacia el centro y este del océano, alterando los patrones de lluvia y viento a nivel mundial. El aumento adicional de la temperatura libera energía hacia la atmósfera, generando un incremento temporal en la temperatura media global entre 0,1 °C y 0,2 °C, según datos proporcionados por la NOAA. El último evento de El Niño tuvo lugar entre 2023 y 2024, contribuyendo a que 2024 se convirtiera en el año más caluroso registrado hasta entonces. Especialistas del Servicio de Cambio Climático Copernicus advierten que si El Niño se consolida, 2026 podría alcanzar cifras récord. Algunos científicos señalan que los efectos más significativos podrían manifestarse en 2027, ya que la atmósfera tarda varios meses en reaccionar completamente a los cambios en el Pacífico. Incluso sin un evento extremadamente intenso, la tendencia al calentamiento global podría situar a 2026 entre los años más cálidos registrados. La NOAA ha sustituido el tradicional Índice Oceánico del Niño (ONI) por el Índice Oceánico Relativo del Niño (RONI). Este nuevo método compara la temperatura del Pacífico centro-oriental con otras regiones tropicales, ofreciendo un seguimiento más preciso en un contexto donde los océanos experimentan un calentamiento acelerado. Fuente: Publimetro